
Esta Casa he levantado
con muchos versos de otros
que en sus magníficos potros
a su portal han llegado.
Aquí, quien llega cansado,
sale risueño y ligero
sin querer ser "el primero"
pero "sabiendo llegar"
para en versos cocinar
un sancocho caminero.
Un espacio donde colgar mis boberías...




Había una vez una cerca 
Desde ahí, como un poseso,
el afecto perseguimos
pretendiendo que vivimos
sin pensar en el receso.
Unas veces embeleso,
otras encarne jocundo
que germina, tremebundo,
pero muere de igual forma
porque el beso, en otra horma,
llega a ser dios errabundo.
No importa si medio mundo



