
Olvidar es bendición
cuando el recuerdo acogota
y en la mente ya se agota
el aroma del perdón.
También causa corrosión
en los canales del alma
haciendo perder la calma
en los meses del invierno
convertido en sempiterno
conjuro que el cuerpo ensalma.
Un espacio donde colgar mis boberías...










Había una vez una cerca 
Desde ahí, como un poseso,
el afecto perseguimos
pretendiendo que vivimos
sin pensar en el receso.
Unas veces embeleso,
otras encarne jocundo
que germina, tremebundo,
pero muere de igual forma
porque el beso, en otra horma,
llega a ser dios errabundo.
No importa si medio mundo