
Mirando siempre al frente, hacia adelante
mantengo la cabeza bien erguida
y alejo de mi mente la partida
que un día trajo angustia galopante.
Avisto allá a lo lejos meteoritos
que enfilan sus destellos a los mares
abriéndose en espasmos singulares
cual vientre convulsivo en viejos ritos.
Se va mi noche calma, sin premura
en pos de nuevas luces matutinas
y flores de azafrán sueltan su aroma
sacándome del sueño, sin hartura
abierto el corazón y las retinas
heridas por un sol que al tiempo doma.
2 comentarios:
¡Querida amiga, qué alegría leerte de nuevo!
Un hermoso escrito el que nos dejas, y como dice la canción: "Y vamos abrieendo puertas y cerrado heridas".
Un inmenso abrazo enredado de buenos deseos. Espero que estés bien ♥
Gracias Caco por tu siempre cariñosos comentarios que me alegran el momento. Disculpa mi demora en comentarte....gajes del oficio de madre y abuela!
Un abrazote,
Lily
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